Itineraria de reflejos, lírica y melancólica, dejo parte de mí en cada paisaje que visito, pero no hallo donde quedarme.. empapado, continúo mi camino, a donde quiera que dé.

Limpiando ventanas en el lado menos lluvioso de la calle, un testigo sabio ve pasar una cintura de mujer, mientras los adoquines se resguardan del frío bajo su música.
De una tierra verde como la mía, azul como la nuestra, la edad le volvió rasgo, la experiencia carácter.
Y así, atronó tierno su legado, voz de pergamino negro, cantando cuentos de orgullo, pasión y rabia.
a Van Morrison